Mamiña, la niña de mis ojos

Cuenta la leyenda, que un Jefe inca, estaba afligido por la grave enfermedad que aquejaba a su hija, quién se encontraba muy débil, producto de un fuerte reumatismo crónico y estado psicológico depresivo, tuvo consecuencia, la perdida paulatina de la visión hasta causarle la ceguera.

Por todo ello, mandó a llamar a los yatires (sabios y médicos amautas) del territorio de los cuatro suyos del Tawantinsuyo. Los sabios pronosticaron de que habría sanidad para su hija, por lo que el jefe inca debería enviar un chasqui (mensajero inca) a cada suyo del imperio en busca de sanidad o remedio para su hija.

Después de largas y penosas caminatas por las regiones andinas, regresó el primer chasqui, con ninguna noticia favorable, de igual modo llegaron el segundo y tercer chasqui. Esto inquietó al jefe inca y solo guardó esperanzas en las noticias que tendría que hacer llegar el cuarto chasqui, que le tocó ir a las regiones desérticas (actual norte chileno). Finalmente, recibieron el último chasqui, que dio noticias alentadoras, señalando que existía un lejano lugar, entre los cerros enclavado de la precordillera, y que allí habían manantiales de aguas termales que surtían efectos milagrosos de curar diversos padecimientos, si el enfermo se sometía a constantes baños. Después de esta noticia, el inca organizó las caravanas de llamas con sus súbditos para trasladar a la enferma al lugar señalado.

Al llegar la niña, guiada por el chasqui, se sometió a las bondades de las aguas y felizmente surtió el milagroso efecto de sanar su enfermedad y ceguera hasta devolverle la visión. En agradecimiento, el jefe inca le dió el nombre de "Mamiña" a esta localidad, que en lengua nativa significa "niñas de mis ojos"

Fuente: Baldomero Cholele Capetillo, Rómulo Callpa Bacián y Colaboración de Gumercindo Mamani Mamani.

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Fuentes Termales

Las termas de Mamiña son reconocidas por sus cualidades curativas. Sus habitantes las recomiendan para tratar enfermedades respiratorias, nerviosas, de la piel, de las articulaciones, reumatismo, fatiga, estrés y ciática.

Las aguas termales de Mamiña, corresponden a un conjunto de varias fuentes termales de aguas muy calientes, cuya temperatura fluctúa entre los 45ºC y 56ºC. Éstas se encuentran clasificadas como hipertónicas, oligominerales, sulfatadas, sódicas, cloruradas, silicatadas y también radiactivas.

Ubicación:

Las Termas de Mamiña se encuentran a 125 kilómetros al este de Iquique y a 73 kilómetros al este del pueblo de Pozo Almonte, a 2700 metros sobre el nivel de mar. Para llegar a ellas se debe recorrer un camino asfaltado en buen estado. En la zona aún se cultiva al tradicional estilo andino, en terrazas escalonadas, donde se producen hortalizas, alfalfa y frutas, principalmente. Los habitantes de la zona son descendientes de los antiguos aymaras y quechuas, muy apegados a sus tradiciones y costumbres ancestrales.

Narración y leyenda de barros chino

Cuentan los antiguos Mamiñanos, que a fines del siglo 1800 y primera década del 1900, en ésta localidad no existía camino de vehículo, y como medio de trasporte e intercambio de productos agrícolas, utilizaban las mulas y burros, en ese entonces estaba el auge de las pampas salitreras, es así que iban y venían personas a tomar baños termales a lomo de mulares, en una de esas llega un chino muy enfermo afectado con llagas en la piel (soriasis).

En esos tiempos los pobladores de Mamiña se regían por ordenanzas del cacique (jefe mayor del lugar) en ese entonces, se narra que era uno de los últimos caciques que existió en la localidad. El cacique recibió a este señor humanamente y lo alojó en pupuya (sector bajo de mamiña), él como cacique organizó a los pobladores para atender al enfermo, es decir, instauró un sistema de turnos por familias para dar alimentos al chino. Al día siguiente lo llevaron a las fuentes termales de Ipla, sin embargo, algunos pobladores se opusieron a que se bañase allí, debido al temor de que la enfermedad sea contagiosa, frente a ello los lugareños debían llevar el agua en baldes dos veces al día para que se bañe, y así lo hicieron por más de una semana. El chino enfermo y respetuoso de los lugareños, seguramente por las bondades de las aguas y respirar brisas de aire fresco y limpio, decidió internarse un poco más al este de los baños de Ipla, es así como, encontró otras fuentes termales insertas en el valle, con agua más tibia, que los lugareños solo utilizaban para regadío agrícola, en ese lugar emergen dos vertientes denominadas Conco y Huatapa. El enfermo con interés preguntó a los regantes y cacique si podía bañarse en dicho lugar. De inmediato le dijeron que no había ningún problema ya que las aguas de esas pozas eran sólo para regadío agrícola. El chino se baño en las pozas y encontró abundante barro negro vegeto mineral, que en base a su conocimiento oriental, comenzó a aplicarse barro, en todo el cuerpo, luego de esto tomaba sol hasta que el barro se secara en su piel. Después de una semana de la aplicación de dicho barro, el chino había sanado completamente de sus llagas, por lo que irradiaba mucha alegría la que reflejaba con movimientos de brazos y flexiones de piernas y muy sonriente. A la tercera semana retornó a las salitreras, dando infinidades de agradecimientos al cacique y pobladores que dieron la logística alimenticia. Desde esa vez toma el nombre simultáneamente "los barros chino"

Direccion: Sulumpa S/N- Mamiña.
Fonos: (057)2574645 // info@hotelkusitambu.cl